21/10/2015
No es por ti es por mi y mil maneras de mentir
¿Quién no ha anulado una cita con
un chico o con amigas porque les ha salido un plan mejor? O ¿Quién no ha dado
la razón a alguien que lleva repitiéndote lo mismo 3 días? ¿Quién no ha
recibido una mala noticia y se la ha ocultado a sus personas queridas para no
preocuparlos? ¿Quién no ha echado una mentirijilla piadosa porque llegaba tarde
a algún lugar acordado? ¿Quién no ha sonreído cuando no ha sabido qué decir?
Pues bien…si todas esas preguntas te las has ido aplicando a ti mismo y
recordando experiencias de ellas…enhorabuena eres humano.
Y es que mentir está en nuestro
ADN, mentimos en el currículum (no, no hemos trabajado en todo lo que hemos
puesto y no tenemos ese nivel de inglés acreditado), mentimos a nuestras
parejas (si cariño, odio a tus amigos, son gilipollas), mentimos a nuestras
madres (nooo mamá, no te preocupes que llevo ese jersey de cuello vuelto tan
bonito que me regalaste y no estoy pasando frío), mentimos a nuestros amigos
(¡Hala¡ me encanta tu nuevo look), mentimos a nuestros profesores/jefes (Lo
siento, debe de haber algún problema con el correo, le vuelvo a entregar el
trabajo esta misma tarde), en definitiva mentimos.
Yo creo que para mentir hay que
ser realmente inteligente, no puedes mentir sobre cualquier cosa porque si no
tienes idea del tema lo más seguro es que te cacen, las mujeres llevamos siglos
mintiendo (a esta moda se nos han ido sumado los hombres) mentimos en el color
del pelo, en el de los ojos (ahí nos pillan más rápido porque un día te pillan
sin las lentillas de color y las jodido), mentimos en nuestro aspecto (¿Guapa
dices? Pero si no me he pintado, en realidad si nos hemos pintado pero de una
manera estudiada para que se nos vea guapas sin que resulte evidente el
maquillaje) y mi favorito; mentimos en los orgasmos (Ahhh siii, Dios si, como
me gustas y fin de la actuación), a este último se nos ha sumado los hombres y
no sé cómo ni por qué pero fingen estupendísimamente…. Según me han contado.
Como decía el mentir es un arte,
mirad cuanta gente lleva una doble vida y aquí Paz y luego Gloria (nunca mejor
dicho) y tan de rositas que se van, pero como en esta vida hay que saber
distinguir a los diversos grupos de mentirosos que existen os voy a ayudar a
ello:
1. El mentiroso ratilla: Habla siempre de
menos para no ser cazado, lo que no entiende es que si habla tan poco y de
forma monosilábica cante mucho más su mentira.
2. El mentiroso generoso: Este es el
antagonista del primero, este te habla del día de su comunión si hace falta, te
da detalles de más, este canta porque una persona no recuerda tantos detalles,
imposible.
3. El mentiroso balbuceador: Este es mi
favorito, es tan mono que dejas que te mienta, a este lo podemos reconocer en un pub ante la pregunta de cuántos años
tienes, la situación sería esta:
Tú: ¿y cuantos
años me has dicho que tienes?
M.B (mentiroso balbuceador): mmmmmmmm…..venti….siiiete.
4. El mentiroso agresivo: Ese acompaña su
historia con un ¿Qué no me crees? Pregúntale a…seguido del nombre de su colega.
5. El mentiroso empalagoso: Es ese ser que
no deja de decirte cosas bonitas y románticas toda la noche hasta que se da
cuenta de o 1 que pasas de él/ella o 2 que estás en el bote.
Yo creo que
con esta clasificación de mentirosos podéis sobrevivir durante un tiempo, hasta
que se reproduzcan y creen nuevos grupos de mentirosos, el secreto está en
identificarlos antes de que te identifiquen a ti, que nunca sepan a qué grupo
perteneces tu y en que vayas variando la estrategias de engaño y con esto y un
bizcocho…. ¡Que no os engañen, engañad!

16/10/2015
Una fría realidad
Estamos congelados, vivimos en
una sociedad más fría que mi alma, nos sumergimos en nuestros móviles, nos
escondemos detrás del ordenador o nuestras tablet y dejamos de lado al mundo,
las tecnologías se crearon para hacernos la vida más fácil, para acercarnos en
la distancia pero… ¿Cómo nos va a acercar en las grandes distancias si no somos
capaces de prestar atención a la persona que está sentada al otro lado de la
mesa?
Esta mañana mientras me tomaba un
café en un conocido centro comercial he observado a una pareja que estaba
sentada cerca, ambos inmersos en sus móviles, no hablaban, no se miraban, ni si
quiera comían unas tostadas que hacía ya rato la camarera les había dejado con
una sonrisa en la mesa, a veces (supongo que cuando se acordaban de que no
estaban solos) se miraban y se dedicaban alguna palabra mientras daban sorbos
distraídos a su bebida, supongo que será cosa mía, que adoro hablar, que hamo
(si con h porque es de verdad) rodearme de mi gente, verles sonreír, discutir
con ellos, hablarnos con nuestras miradas cómplices…
Es cierto que algunas relaciones
a distancia se han salvado gracias a skype sin embargo haciéndose un flaco
favor, ya que se ha convertido en una burbuja en la que no está solo la pareja
en cuestión, sino que están ellos dos y el ordenador, se aíslan de todo lo
demás.
No me malinterpretéis no estoy
diciendo que dejéis los móviles, las tablet y los ordenadores, os pido que os
centréis en la persona con quien estáis para que al final del día los recuerdos
que hagamos sean de verdad, con personas y no con una pantalla, porque chicos,
los recuerdos es lo único nuestro, lo único que nos queda y a veces ni eso,
disfrutemos de sentarnos en un bar y estar junto a nuestros amigos para hablar
realmente con ellos, disfrutemos una comida (de restaurante o de bar espero que
a las otras comidas no estéis con los móviles), disfrutemos de un silencio
entre personas, en general disfrutemos de lo que nos rodea y aprendamos a ser
felices con lo que somos.
05/10/2015
GRITÁNDOLE AL AMOR
Tengo un sí pero no constante ¿Un
qué? Sí, un sí pero no, es decir, unos días estoy abierta a abrazar al amor, a
acurrucarlo y verlo revolotear en mi estómago y en mi salón…..y otras veces
hablo de amor y me salen ronchas, ese es mi sí pero no, quiero encontrar a mi
príncipe azul (me crié con Disney), a mi media naranja, a quien me
complete…pero otras veces pienso que el príncipe azul se equivocó de cuento, la
media naranja la exprimí en un zumo y me la bebí y quien me complete…ese es
otro cantar, porque hoy me pregunto
¿estoy dispuesta a aceptar a alguien más que no sea yo? Y no es una pregunta
tan egoísta como parece en un principio (he dicho tan, eso no significa que un
poquito lo sea) estoy en ese punto del camino en el que cualquier manía que
tenga el chico en cuestión la aborrezco con todo mi ser (y con todo mi coño),
odio que me abracen demasiado, odio que esté todo el día escribiéndome, odio que
no quiera hacer planes con sus amigos, odio los partidos de fútbol que me ha
obligado a ver (aunque para ser justa eso ha sido devuelto en películas
románticas), odio los domingos que da por hecho que es domingo de peli, odio
los besos de por la mañana sin lavarnos los dientes, odio que me hable nada mas
despertar, odio a veces que respire fuerte...Sin embargo odio más aún que no me
abrace, que no me escriba, que no tenga tiempo para mi, que no prefiera ver el
partido conmigo a pesar de saber que con sus amigos lo disfrutaría mas, odio
que no cuente conmigo, que no me bese nada mas verme, que no me hable de
cualquier cosa.
Adoro esas primeras conversaciones
en las que el día se hacía noche y tan solo recordabas su mirada, adoro esos
primeros besos, adoro esas palabras de amor a nosotros debidas, adoro que su
olor se impregnara en mis sábanas y en mi piel, adoro los abrazos que hacían
sentirse incómodos a aquellos que estuvieran a nuestro lado porque no nos
despegábamos nunca, adoro los chistes sin gracia que comienzan a tenerla porque
formáis parte de un todo, adoro las noches de peli en los que la peli se queda
en pausa y nos dedicamos a otras…labores, adoro dormirme y que ÉL esté a mi
lado.
Y dicho esto, no me queda claro
cómo compaginar a mi yo romántica de mi yo misántropa, cómo lograr buscar mi
centro y por tanto hallar mi equilibrio….mientras lo encuentro seguiré
gritándole al amor de vez en cuando desde mi cama.

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